martes, 17 de enero de 2017

Economía española en el siglo XIX

Durante el siglo XIX contemplamos España como una nación pobre en resultados económicos. A lo largo de este siglo, comienza manteniendo su imperio colonial y todos los beneficios que vienen de éste.
Los principales cambios económicos fueron: 
  • Desarrollo de las actividades industriales, financieras y comerciales vinculado a los descubrimientos técnico-científicos y a la invención de nuevas máquinas.
  • Mejora de las comunicaciones gracias a la aparición de un novedoso medio de transporte, el ferrocarril.
  • Pero estos cambios no tuvieron la misma profundidad que en los países más desarrollados y, por otra parte, se hicieron con grandes insuficiencias estructurales.  

Los cambios en la agricultura:

La agricultura seguía siendo la base fundamental de la economía, aunque el sector agrario español permaneció en una situación de estancamiento durante el siglo XIX, por dos motivos: unos factores naturales adversos (físicos, edafológicos y climáticos), y factores sociopolíticos (desigual distribución de la propiedad de la tierra en España: extrema pobreza de la mayoría del campesinado, que contrastaba con la extrema riqueza de una minoría latifundista).Durante el siglo XIX, los liberales españoles llevaron a cabo desde el poder una reforma agraria, cuyos tres momentos básicos fueron:

-La abolición del régimen señorial.
-La supresión de los mayorazgos.
-Las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz.




Con estas medidas no pretendían culminar una reforma social agraria para facilitar a los campesinos el acceso a la propiedad de la tierra; por el contrario, la reforma agraria liberal persiguió sólo finalidades económicas:
a) Liberalizar la agricultura para que el factor productivo tierra pudiera circular libremente en el mercado. Para conseguir esto era necesario acabar con los bienes amortizados o de "manos muertas“.
b) Eliminar obstáculos al desarrollo del capitalismo en la agricultura.
c) Traspasar toda la tierra a manos de particulares, de propietarios privados individuales. 


A pesar de todo, el sector agrario no sirvió de estímulo al desarrollo industrial y a la modernización económica de España. La revolución burguesa favoreció mediante la desamortización a los grandes propietarios, consolidándose el latifundismo.Se mantuvieron como más importantes la producción cerealística, sobre todo de trigo, y de otros productos tradicionales (olivo, vid...). La ganadería lanar tuvo un descenso de gran magnitud, en parte porque muchas tierras tradicionales de pasto con la desamortización se dedicaron a la agricultura. 


  

La evolución de la población:

-Incremento de la población gracias a la mejora en la alimentación (introducción del maíz y la patata en la dieta), y la desaparición de epidemias; pero a un ritmo más lento que el resto de países europeos.




-Régimen demográfico antiguo: altas tasas de natalidad (por alta religiosidad, ausencia de métodos anticonceptivos, valor económico de los hijos) y mortalidad (por crisis de subsistencia)crecimiento natural escaso. Altas tasas de mortalidad infantil y baja esperanza de vida.



-Mayor cantidad de población en la periferia (zonas costeras) que en el interior
peninsular.




-Movimientos migratorios:
  • Éxodo rural iniciado a mediados del siglo XIX hacia Madrid y Barcelona fundamentalmente, y hacia las capitales de provincia. La llegada de más población a la ciudad supuso una transformación del espacio urbano (demolición de murallas; creación de ensanches; grandes avenidas; estaciones de ferrocarril; nueva tipología edificatoria).
  • Migraciones transoceánicas hacia Argentina, México, Cuba y Brasil. Focos emigracionales: Galicia, Asturias, Cantabria y Canarias.
-Estructura de la población activa: el 65% de la población trabajaba en el sector primario; un 15% en el sector industrial; y el 20% restante se dedicaba al sector terciario. 



Los comienzos de la Industrialización:

Había un escaso desarrollo industrial  y retraso respecto a Europa debido a una serie de factores:

-Escasez de carbón y materias primas.
-Dependencia del capital exterior. España era un país con escasos recursos financieros, que tenía que ofrecer incentivos al capital extranjero para cubrir sus necesidades. El capital francés financió la Deuda del Estado y la construcción de la red ferroviaria. A partir de 1868, la afluencia de capital extranjero se concretó en la explotación minera.
En Cataluña, los beneficios obtenidos por la venta de vinos y por el negocio colonial, permitieron la acumulación de capitales que se invirtieron en la industria. 

En el País Vasco, a partir de 1874, la venta de mineral de hierro a Gran Bretaña, produjo una acumulación de capital que se reinvirtió en la creación de empresas de tipo bancario e industrial.
-Atraso tecnológico: las medidas proteccionistas implantadas por los gobiernos liberales para alentar a la industria vasca y catalana, no estimularon la renovación tecnológica, lo que hizo perder competitividad, con el encarecimiento consiguiente de los productos industriales.
-Falta de articulación de un mercado interior caracterizado por las dificultades de comunicación y por el bajo poder adquisitivo de grandes masas de la población.
-Factores políticos como la pérdida del mercado colonial, los destrozos de la guerra de la Independencia o la inestabilidad política del siglo XIX.

La principal producción industrial: energía (carbón), industria textil algodonera (indianas), siderurgia, metalurgia de transformación, minería (hierro, cobre y plomo)




 

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